El método se adapta a los procesos. Las prioridades se definen sobre el terreno, a partir del contexto productivo y de los objetivos de la dirección.
Planificación, disponibilidad de recursos, plazos de fabricación y calidad del dato. Conectamos las fases para hacer visibles avances, esperas y puntos críticos.
Rendimiento de los equipos, paradas, cambios de producción y mermas. Analizamos las pérdidas y la relación entre procesos, materiales y organización del trabajo.
Continuidad operativa, calidad, planificación y nivel de servicio. Los sistemas de gestión apoyan los procesos y a las personas que los llevan a cabo.
Organización, digitalización, sistemas de gestión y cumplimiento ambiental. Definimos conjuntamente el alcance y las competencias necesarias.
Una primera conversación permite aclarar el problema, la información disponible y las prioridades. A partir de ahí construimos el plan de trabajo.